Padre Santiago Merino

Cantaré eternamente las misericordias del Señor”. 

Si, merece cantar al Señor por el regalo de mis 63 años de Sacerdote. Así  ha sido mi vida.

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Nací un Primero de Mayo de 1923,  martes a las 6:00 de la mañana y pronto fui bautizado  al siguiente domingo 6 de mayo a las 12:00 del medio día. Este ha sido el día más grandioso de mi vida, donde empecé a ser  hijo de Dios, hermano de Jesucristo, miembro de una familia numerosa, como es nuestra Iglesia, con sus cuatro apellidos, Una, Santa, Católica y Apostólica. 

Mi niñez discurrió tranquila en un hogar pobre, pero rico, muy rico en fe y en virtudes cristianas, en ese hogar  fui amasando mi carácter y en mi futura vocación.

 

A los seis años de edad empecé a ir a la Escuelita de mi Pueblo. Es increíble de las cosas que aun recuerdo de todo cuanto en mi Escuela aprendí.

Como botón de muestra es el caso que en apenas un mes me adelantaron tres cursos, debido a esto mi carrera Sacerdotal se redujo solamente a diez años.

A temprana edad, cuando solo tenía doce años fui al Seminario Misionero por el año 1935,

Fue un 14 de Noviembre de ese mismo año que empecé mi vida Sacerdotal, hube de pasar un año de prueba, así era como le llamaban, el año del noviciado, un tiempo muy feliz en mi vida y esto aconteció en el año 1938.

Ya para la fecha 2 de Junio del año 1939 fue cuando hice mi Profesión Religiosa con mis tres Votos, la  de Pobreza, Castidad y Obediencia, inmediatamente después me trasladaron a las tierras de Don Quijote de la Mancha y allí en esa hice mis estudios de Filosofía, en esa tuve la oportunidad de contemplar con admiración y devoción los restos mortales de veintiséis mártires que ofrendaron sus vidas a Cristo Crucificado.

En el Año 1941 fui trasladado a Zaragoza, a donde iniciamos los estudios de Teología.

La vida se hizo apasionante conforme pasaban los días, pues en aquel intervalo de tiempo se fueron sucediendo las Ordenes Menores empezando por la tonsura, cuando nos hicieron por primera vez la Coronillo. Luego más tarde el Subdiaconado y el Diaconado para terminar mis sueños con la Ordenación Sacerdotal en aquel maravilloso día 24 de Febrero de 1946.

A partir de esta fecha comenzó una nueva andadura apasionante. Los primeros 16 años los dedique al profesorado en el Seminario Menor, tuve de tener muchísimos discípulos regados por todo el mundo. En el Año 1963 fui enviado a México concretamente a Toluca, donde pasé los tres mejores Años de mi vida, predicando y haciendo misiones por los distintos pueblos, además de hacer retiros a los sacerdotes y religiosos, fue una vida apasionante, pues es muy hermoso ser Misionero y Sacerdote.

En Agosto del año 1966 hice  el Cursillo número siete de Toluca  y poco tiempo después mis superiores me trasladaron a Venezuela a la ciudad de Caracas,

Trabajé en Cursillos desde el año 1966 – 1970 conjuntamente con el Padre Cesario Gil, P. Agustín Agustinovich, P. Hermogenes Castaño, P. Blas, P Ángel y con el P. Buenaventura.

Nuevamente fui trasladado a Toluca México en el año 1970. Hube de trabajar muy duro en el Confesionario, labor que era muy hermosa y no muy pesada, en aquel entonces estaba el gobierno del Presidente Echevarría. Transcu-rrieron dos años y en el año 1972 el gobierno me negó mi permanencia en México por dos delitos muy graves, uno el ser de nacionalidad Española y la otra por ser Sacerdote.

Bajo aquellas circunstancias  tuve la necesidad de trasladarme a los Estados Unidos, llevando una vida Apostólica  bastante intensa, empecé en Nuestra Señora de Loreto por cuatro años.

Luego más tarde, en la Catedral de Santa Viviana,  hube de conocer al Obispo Manuel Moreno , Director Espiritual de Cursillos quien me introdujo a trabajar en los Cursillos de Cristiandad en San Fernando como asistente del Monseñor Matas.

A posterior en la Parroquia de San Antonio en la ciudad de San Gabriel por un espacio de tiempo de diez años y fue en esta donde colgué los guantes en Junio del año 1989,  donde me jubilé posteriormente.

Desde entonces empecé a trabajar en los Cursillos de Cristiandad  de Los Ángeles así como también en los Cursillos de San Bernardino  por los últimos 17 años y en distintas Parroquias como Sacerdote y en casa un poco como Hortelano, de todo un poco.

El 26 de Febrero del presente año culminó una etapa muy importante en mi vida con la celebración de mis 63 años de Aniversario como Sacerdote. Un día muy feliz para mí, ya que fui acompañado de tantos hermanos y amigos, nunca esperé tanto amor y tanto cariño, pues creo que no merezco tanto. Gracias, muchas gracias a todos, especialmente a tantos hermanos Cursillistas que me home-najearon con su presencia, con sus Oraciones y con sus innumerables Regalos.

Que Dios los bendiga a todos. Seguiremos en la brecha con entusiasmo.

Padre Santiago Merino.