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Responsabilidad Primaria

Cuando queremos perseverar en la Gracia, constantemente buscamos la manera de cultivar nuestro espíritu, con la piedad, mejorar nuestro conocimiento de Dios y la Iglesia, con el estudio, y cumplir nuestro deber cristiano, con la acción. Tratamos de seguir los consejos dados por los que ya llevan más tiempo en el camino y nos esforzamos por cuidar ese tesoro que hemos encontrado. Nuestra manera de ver las cosas en muchos aspectos cambia después de vivir un cursillo, pero sin embargo algunos aspectos pasan desapercibidos.


Como inmigrantes que la mayoría somos, las condiciones de vida que tenemos ahora, generalmente son mejores en relación a las que teníamos en nuestros lugares de origen. Eso es lo que básicamente busca un inmigrante, mejorar su situación. Sucede también, que al establecernos un poco y ver nuestro progreso, nos sentimos contentos y conformes con lo que hemos logrado y entre trabajar y trabajar, se nos olvida buscar más y exigir más.
Los que tienen hijos admitirán que éstos son una de las motivaciones primarias, si no la más importante, de todos los sacrificios que realizan. Pero ciertamente, de igual forma hay que admitir que por momentos, algunas veces muchos, los padres se sienten perdidos ante una reacción o actitud de sus hijos.

 

 

os niños son como esponjas, nos dicen siempre las abuelas, y se puede añadir que también son como una cuenta bancaria: si no se deposita en la cuenta, no se podrá sacar nada de ella. Adicionalmente el banco de la vida no da cuentas gratis, así que o se deposita ahora o hay que pagar la penalización más tarde.
Si hay algo a lo que debamos sacarle provecho en este país es a la educación de los hijos, que formalmente comienza a la edad de cinco años con el kindergarten.
Antes del kindergarten hay un gran camino que recorrer y según los expertos, es el período de mayor aprendizaje. Léale a sus hijos, aun antes que aprendan a hablar, eso los estimulará a leer, lo cual es la base del conocimiento. Hábleles constantemente (no con voces aniñadas), eso les aumentará el vocabulario y copiarán sonidos claros, se expresarán bien. Cuente objetos con ellos, los dedos son perfectos para la cuenta básica hasta diez. Haga operaciones básicas de suma y resta, se admirará a que temprana edad lo pueden hacer. Explíquele las cosas: qué son, para qué sirven, cómo se usan, eso lo estimulará en su curiosidad y querrá saber más.
Si usted solo habla español, no hay problema, trabaje con su hijo en español, luego, a él se le hará más fácil pasar los conocimientos al inglés que comenzar de cero a adquirirlos. Es muy recomendable sin embargo, que al menos unos 18 meses antes que el niño entre a kindergarten, se le exponga al idioma inglés por medio de asistencia a preescolares, de los cuales hay proporcionados por el gobierno, con esto estará mejor preparado para afrontar clases en dicho idioma. Se le puede reforzar con programas educativos infantiles (canales 28 y 58 de la transmisión pública, pbs). Este periodo puede ser bueno para que usted también mejore su conocimiento de inglés y así pueda comunicarse mejor con su hijo en el futuro.
Busque, infórmese, hay mucho material e información en nuestro idioma. 
Cuando su hijo comience la escuela, preséntese ante la maestra, averigüe las horas en que pueda hablar con ella de cualquier cosa relacionada con su hijo. Si quiere saber algo, mande notas a la maestra con su hijo o déjelas en la oficina para que se las entreguen. La maestra es su amiga, está para ayudarle. Si tiene problemas para comunicarse con ella, pida un traductor, la escuela debe proporcionárselo. 
Ponga normas a sus hijos, reduzca el tiempo de televisión y medios al mínimo y converse con ellos explicándoles lo que usted espera que ellos hagan: usted trabaja y los ayuda y apoya en todo lo que usted puede, ellos tienen el deber de ir a la escuela y aprender todo lo que se les enseña. 
Cree una rutina para ellos, un lugar cómodo y tranquilo para que hagan sus tareas y estudien, con suficiente luz y sin distracciones (nada de televisor prendido o música sonando). A la hora de decidir, dele prioridad a ese tiempo tranquilo antes que a ir a visitar a alguien o a hacer alguna diligencia, este ejemplo les dice a los hijos que el estudio y el cumplimiento del deber va primero.
No complazca a su hijo en todo lo que quiera, aunque usted tenga el dinero con qué hacerlo. No le de las cosas que él quiere, aunque ya usted las tenga compradas, hágalo que trabaje por ellas y que espere para obtenerlas, esto de dará tenacidad y fortaleza (si una persona obtiene rápidamente lo que desea, la gratificación inmediata que siente hace que pierda interés rápidamente por lo que recibió y lo acostumbra no a luchar por las cosas si no a pensar que las merece)
Póngase de acuerdo con familiares y amigos para reservar el tiempo de las tareas y estudios de los hijos y así no se interrumpa constantemente este período con visitas inesperadas.
Continúe exigiéndole a su hijo en los años escolares medios y de preparatoria. Revise sus notas, pregúntele porqué de una u otra, felicítele los trabajos bien hechos. Acuerde con su hijo que le informe con tiempo de materiales que pueda necesitar para proyectos o tareas. Lea todos los papeles que mande la escuela. Si en una semana no le llega nada, pregúntele a su hijo por lo que le mandó la escuela o llame a la misma. Mantenga una lista de los nombres y teléfonos de los maestros de su hijo en el refrigerador, úsela si necesita informarse. Estos números los dan los maestros al comenzar el año escolar, exíjaselos a su hijo. 
Investigue si su hijo tiene algún problema en la escuela, a nivel académico o a nivel personal. Las escuelas ofrecen tutorías, horas de ayuda y también servicios de consejería y muchas incluso de psicología. Cualquier problema que su hijo tenga puede ayudar a resolverlo un padre preocupado y atento a las señales que el hijo da. Continúe yendo a la escuela y a las reuniones que la misma invita. Hable con los maestros y manténgase siempre enterado de actividades y proyectos que su hijo tiene, de fechas de exámenes y fechas de entrega de trabajos
Es un trabajo constante y que pareciera de no acabar, con diferentes enfoques dependiendo de la edad que vaya pasando el hijo, pero los hijos son nuestra responsabilidad y también fuente de gran satisfacción. Una cuenta bancaria de la que, siendo bien administrada, si se puede sacar dividendos.
Respuesta dada por una mamá cursillista hispana al preguntársele por su hijo de 19 años graduado en Junio del 2010 con un “mayor” en química y “minor” en matemáticas en la Universidad del Estado de California Los Ángeles (CalState LA)