• Los que tengan personalidad profunda y control de si, que sean capaces de hacer sus propias decisiones. Que sean maduros, libres y responsables.
  • Los que tengan condiciones de líder y sobre todo que deseen avanzar, pero no solos. Que estén dispuestos a vivir en y para la comunidad.
  • Los que tengan circunstancia limpia o limpiable, “madera de Santos, aunque aparentemente tengan pasta de demonio” “Cara de malo, pero de buen corazón”
  • El católico ordinario que busca vivir su fe lo mejor que se pueda.
  • Quien pueda recibir y participar de los Sacramentos de la Iglesia.