¿Cómo se debe hacer una Ultreya Parroquial?

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El Espíritu Santo

Queridos hermanos y hermanas, buenos días,      Pope Francisco

Hoy me quiero centrar en la acción que el Espíritu Santo realiza en la guía de la Iglesia y de cada uno de nosotros a la Verdad. Jesús mismo dice a sus discípulos: el Espíritu Santo "les guiará en toda la verdad" (Jn 16:13), él mismo es "el Espíritu de la Verdad" (cf. Jn 14:17, 15:26, 16:13).

Vivimos en una época en la que se es más bien escéptico con respecto a la verdad. Benedicto XVI ha hablado muchas veces de relativismo, es decir, la tendencia a creer que no hay nada definitivo, y a pensar que la verdad está dada por el consenso general o por lo que nosotros queremos. Se plantean estas preguntas: ¿existe realmente "la" verdad? ¿Qué es "la" verdad? ¿Podemos conocerla? ¿Podemos encontrarla?

1. Muchos lo rechazan

“Esta palabra es muy dura, ¿quién puede aceptarla?” Los oyentes de Jesus, después de escucharlo en el discurso del pan de vida, murmuran diciendo “qué dura es esta palabra”. ¿Por qué lo rechazan? Porque toman al pie de la letra comer su carne y beber su sangre, porque no creen que Él se está refiriendo a su persona como Hijo de Dios bajado del cielo para dar la vida al mundo. Porque creer en Jesús es aceptar todas sus palabras y todas sus enseñanzas sobre las virtudes y los valores del Reino de Dios hasta sus últimas consecuencias.

Es dura esta palabra porque aceptarla es seguir a Jesus en su pobreza, en su obediencia, en su pureza y en su generosidad; es dura esta palabra porque recibir la Eucaristía es recibir todo el compromiso de transformarse en eucaristía. Cuando uno se alimenta del pan asimila las características y los elementos que nutren el cuerpo; también al recibir a Jesús uno recibe esas vitaminas y nutrientes espirituales que deben ser asimilados en la vida y en la conducta de cada uno de los creyentes. Es dura esta palabra porque recibir la Eucaristía nos compromete a hacernos eucaristía, es decir, entregarnos generosamente al servicio de los demás y socorrerlos en sus necesidades: hacernos pan para los demás.

"Al igual que la sal se mezcla con el agua, nuestra religión ha de mezclarse con nuestra vida a tal punto que sea imposible separarla. Y si compartimos con alguien parte de nuestra vida, tenemos por fuerza que reflejar nuestra religión."

Testimonio de un cursillista.