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Eso me pregunto algunas veces cuando analizo qué es lo que atrae a tanta gente tan distinta a servir a Dios por medio del Movimiento de Cursillos y lo único que puedo ofrecer es una respuesta personal.
Para mi todo comienza con una escogencia. No de mi parte, si no de parte de Dios quien, como dice la canción, me escogió para ser su amiga. De mi parte, esto fue una casualidad,

pues ha podido llamarme a servirle por medio de cualquier otro movimiento o actividad dentro de la Iglesia. No puedo ser tan vanagloriosa y pensar que solo Cursillos es el camino. Sin embargo pienso que de parte de Dios no fue casualidad. 
Después vino la respuesta positiva, donde ejerciendo mi libertad le dije que Él contaba conmigo. Y de nuevo, esto ha podido ser en cualquier parte dentro de la Iglesia, así que aun no aparece la razón de ¿por qué Cursillos? 
Aparece posteriormente en mi mente el cursillo en si, y no me refiero a aquel que yo viví. Si, ciertamente, ese fue espectacular en mi vida. Significó un cambio, un enfoque, una redefinición de mi ideal, un crear conciencia de mis capacidades y mis responsabilidades, a la misma vez que hacer conciencia de que cualquier virtud que tuviese era un regalo de Dios, y que lo poseía para algún fin que el Señor preveía y que yo debía descubrir. Pero repito, una vez que hemos enfrentado nuestra conversión, provocada en cualquier momento y lugar y a través de cualquier herramienta escogida por Dios, el resultado es el mismo. 
Por eso no me refiero al cursillo que yo viví. Me refiero a un cursillo donde he servido, a cualquier cursillo donde hubiese servido, a esos tres días donde por estar del lado de los que sirven de herramientas, puedes presenciar el desdoblar poco a poco de ese milagro de la conversión en los demás, es como una película en vivo que te pasa por el frente y que puedes tocar, que puedes sentir, que vives intensamente. No exagero cuando digo que esos tres días son la ejecución palpable de un milagro divino, sonde definitivamente percibes que el Espíritu Santo penetra y hace morada en los allí presentes.